
El sol pero sobre todo la alta humedad y las temperaturas altas tienen consecuencias negativas sobre las estaciones de esquí de la Cordillera Cantábrica que no pueden mantener la nieve acumulada. Y paralelamente, tampoco se dan las condiciones para producir nieve de forma artificial por lo que San Isidro presenta dos kilómetros esquiables y Leitariegos apenas llega a un kilómetro en este último fin de semana de enero
Unas condiciones meteorológicas que si se cumplen las previsiones obligaran a interrumpir la temporada de esqui. «Lo que se ofrece está en buenas condiciones pero en caso de que la climatología no sea la adecuada y garantice la seguridad para los esquiadores no se puede abrir», apunta la directora de la Estación Invernal de San Isidro, Olga Álvarez, informan Medios locales.
Los trabajos para intentar conservar la nieve no cesan. «Aunque las pistas abiertas sean pocas el trabajo es alto, estamos moviendo constantemente nieve», afirma la directora de la Estación Invernal de San Isidro.
Un temporada que arrancó el pasado 10 de enero, dejando «buenas sensaciones» dado que el año pasado hasta el 21 de enero no se empezó, eso si, «cuando empezó ya no cerramos, fue una oferta estable y muy buena con una temporada de 65 días», detalla Olga Álvarez.
San Isidro abrió la temporada con seis kilómetros esquiables, para aumentar a diez y ahora, tienen la cinta que son 140 metros para debutantes y gracias a nieve artificial la travesía, que es una pista azul de unos 1,7 kilómetros.
Por el momento, la estación de San Isidro ya casi ha llegado a los 10.000 usuarios, teniendo 2.528 esquiadores el día de mayor afluencia.
Leitariegos y San Isidro miran al cielo con el propósito de que la nieve y las temperaturas bajas regresen a estos puntos porque «sino las pérdidas económicas para la zona van a ser muy graves», explica la directora de la Estación Invernal de San Isidro, Olga Álvarez.