Islandia podría cambiar el mundo del golf con campos de 12 hoyos

¿Realmente es necesario crear campos de 18 hoyos? Es la pregunta que muchos aficionados al golf se preguntan cada vez que planean una jornada de golf: media hora de coche, de cuatro a cinco horas de juego, y vuelta a casa, si uno no se entretiene en el “Hoyo 19”.

Este es uno de los aspectos del golf que más echa para atrás a nuevos aficionados: el tiempo que ocupa jugar al golf (no hablamos ya de un torneo) en estos tiempos modernos en el que cada segundo cuenta y que siempre vamos pegados a un reloj.

Pero quizá, una pequeña isla del Norte, allí donde lo veranos son cortos y la noches largas (al menos seis meses al año), haya dado con la tecla: jugar en campos de 12 hoyos, como Brautarholt, inaugurado originalmente como campo de nueve hoyos en 2011 antes de ampliarse a 12, fue diseñado por el renombrado arquitecto islandés Edwin Roald, que se pregunta porque los arquitectos de campos se aferran a la idea de los 18 hoyos.

Recordemos que el Grande más antiguo del Mundo, el Open Británico (The Open) comenzó a jugarse el 17 de octubre de 1860 en el campo escocés de Prestwick G.C.; y se disputó en un campo de 12 hoyos a tres rondas.

A pesar de constar de sólo 12 hoyos, Brautarholt fue reconocido internacionalmente como uno de los mejores campos del mundo. En 2020, ocupó el puesto 64 en una lista de los 100 mejores campos del mundo elaborada por Golfscape, junto a campos de la talla de Pebble Beach y St. Andrews.

A pesar de que Islandia tiene menos de 400.000 habitantes, el país cuenta con nada menos que 65 campos de golf, y entre ellos se encuentran algunos de los más espectaculares del mundo. Hay campos de lava, en cráteres volcánicos, a orillas de ríos glaciares, con fuentes termales que brotan como Geysir, como obstáculos de agua hirviendo. 

En la actualidad, tiene más de 40.000 golfistas, lo que supone el 12% de la población; y el 6% es miembro de un club. Y el nivel de participación femenina ha subido del 10% al33%.